5 tácticas para controlar las porciones de la comida

Hace unos días les comentamos que para poder seguir una dieta de forma disciplinada, hacía falta llevar el seguimiento de las comidas ingeridas a diario y mantener las calorías controladas. Pero existe otro factor más importante cuando se trata de bajar de peso, y es el controlar las porciones de la comida, es decir, vigilar el tamaño de las porciones que comemos.

 

La mayoría de las veces, pensamos que lo que vamos a comer es sano, pongo un ejemplo: estamos en la cena y tienes un plato con ensalada y más de 250 grs. de proteínas (puede ser pollo, carne, etc), si eres una persona deportista, que necesita comer más de 3.000 Kcal. al día estaría bien, quizás un poco pobre, pero si eres como la media general, que no te puedes pasar de las 1.300 – 1.600 Kcal al día, esta cena, aunque parece muy sana, sería una guillotina para tus objetivos, porque aunque la ensalada tiene muy pocas calorías (sin tener aceite) las proteínas que vas a ingerir superan las 500 Kcal, una ingesta muy alta y pesada para la digestión nocturna, por lo que controlar sus porciones, es crítica.

 

Aquí te dejamos 5 maneras de  controlar las porciones de la comida:

 

1) Utilice platos más pequeños.

 

El uso de platos más pequeños por lo general hará que te sirvas a ti misma menos alimentos y comerás menos. Si deseas perder peso, utilizar platos más pequeños hace al subconsciente, ver que el plato está lleno y te ayudará a dar la sensación de saciedad al terminar de comer.

 

Si en tu caso, no tienes forma de controlar el tamaño del plato, porque comes fuera de casa o en buffets, pues reducelo visualmente, llenando la mitad, con verduras bajas en calorías antes de tomar cualquier otro alimento. No solo conseguirás las verduras suficientes que necesitas en tu dieta, sino que evitarás enormes porciones de alimentos ricos en calorías.

 

2) Mantener las ollas o fuentes de servir lejos de la mesa.

 

Si mantiene la olla sobre la mesa, es muy fácil repetir. Deja tus ollas en el mostrador de la cocina, justo después de servirte. Introducir esta pequeña barrera en tu rutina diaria, impedirá que comas en exceso.

Ahora tienes que pensartelo dos veces antes de volver a repetir, en lugar de sólo estirar el brazo y agarrar un poco más. El aumento de las barreras, hace que la necesidad de repetir el plato, sean una decisión en lugar de un impulso, ayudándote a controlar las porciones en la comida.

 

3) Si realmente quieres repetir un segundo plato de comida, utiliza un nuevo plato limpio.

 

Si realmente estas segura que quieres comer un segundo plato, comételo de un plato nuevo y limpio. Esto logra un par de cosas:

 

  • Te darás cuantos de cuantos platos de comida has ingerido (los platos sucios)

  • Aumentarás las barreras, ya que al tener más platos que limpiar, te dará flojera y comenzará tu conciencia a hacerte sentir mal.

 

Debes comer hasta que estés cómodamente llena. Es decir, no llegue al punto de sentirte que vas a estallar.

 

4) Disminuir la velocidad con la que comes.

 

Toma alrededor 20 minutos para que tu cuerpo diga al cerebro que estás llena. Si comes en menos de 20 minutos, tendrás la capacidad de comer mucho más comida de la debida. Disminuyendo la velocidad al comer, le darás tiempo al cerebro para reconocer y evaluar lo hambrienta que estás.

 

Un truco que suele funcionar es contar al masticar. Si masticas un bocado 10 veces, comerás más lento. Además de reducir el tiempo al comer, disfrutarás más de las comidas, ya que hay más tiempo para probar realmente lo que estás comiendo.

 

Si estás con un grupo de personas, intenta ser la primera persona en comenzar a comer y la última en parar. Este ritmo te llevará a comer más lentamente.

 

5) Comer sin razón ni sentido

 

Si comer sin sentido es el enemigo, ¿no deberías intentar ser más consciente?

 

En realidad, no creo que comer de forma inconsciente sea la mejor idea, menos cuando estamos tratando de controlar las porciones en la comida. Hacer que la ingesta de alimentos sea siempre de forma consciente, te ayudará a controlar los caprichos y a tener una gran fuerza de voluntad.

 

Sin embargo, a medida que cambias tus hábitos alimenticios, puedes descubrir que se ha vuelto más consciente como ves tu alimentación. Un ejemplo que puede ayudarte es dar un paso atrás y preguntarte:

 

“Si estás hambrienta de más comida o sólo es un antojo, luego imagínate una manzana y piensa si te apetece comerla realmente, si la respuesta es no, simplemente tienes un antojo”.

 

Otro truco para saber si tus ganas de comer son conscientes o inconscientes es:

 

“Mueva la mitad de tu comida a un lado del plato. Cuando termines la primera mitad de tu comida, espera 10 minutos antes de seguir comiendo. Pregúntate a los 10 minutos si realmente te apetece seguir, en la mayoría de los casos te sentirás satisfecha y dejarás el resto para el día siguiente”.

 

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